viernes, 27 de abril de 2007

Viernes otra vez...





Generalmente los viernes me sentía un poco más alegre, desde que llegué estos días son la tortura del silencio.


No podían ser más de las 5 de la tarde en Manizales sin tener el plan armado: a las 8pm en el Multicentro si íbamos a algún sitio. 8:30 pm casa de Fido, si el plan era tomar ron y hablar.


Particularmente prefería el plan de la casa: normalmente escuchábamos las mismas canciones y hablábamos de lo mismo. Cuando alguien ingresaba al círculo la historia y la música se repetían incesantemente.


Así fué por muchos años en diferentes apartamentos y casas (todas de Fido): edificio San Gabriel, el del batallón, la casa del supermercado de la Alta Suiza y luego la casa bajando de donde la negra María. Cada 8 días durante varios años.


Cuando Fido se fué a Bogotá y Pichi a La Dorada la cosa cambió. Intentábamos vernos cada vez que nos era posible y repetir las dósis de música, ron y diálogo. Tal vez la ausencia que sentíamos hacía que los temas antiguos fueran más recurrentes.


Mucha veces cuando me tomaba algún trago sin ellos optaba por llamarlos en la noche, borracho, y muchas veces lloré.


Lloré también cuando los tuve cerca, cuando los veía y sentía el regocijo de un abrazo de verdad. Lloro cuando siento que el escaso tiempo en el que nos vemos no va a ser suficiente para satisfacer mi alma de amistad. Lloro cuando escucucho la voz de alguno de los dos y se que no está bien, que alguno necesita una mirada para saber que estamos ahí, en silencio, incondicionales... eternos.


Los que me conocen bien saben que soy un llorón. Lo hago cuando veo a alguien que hace mucho no veo de mi familia o mis amigos, pero lo hago de felicidad. Mi llanto es la forma en que el corazón expresa que se quiere salir del pecho para entregarse a quien es bienvenido. Es la manera de decir "estoy feliz de verte".


Por eso si hoy lloro es porque mi cabeza va a crear un mundo paralelo, donde nos encontremos los tres, para reir, cantar y hablar como lo hemos hecho durante tantos años. Al final de la velada yo les diré "bueno locas... hablamos mañana".


jueves, 26 de abril de 2007

De la columna de Hector Abad Faciolince

El párrafo que hay a continuación es de una columna llamada "Al que no tiene dientes" de Hector Aban Faciolince publicada en la Revista Semana.

Fácil de leer, de entender. Sonoro, ilustrativo. Maravillosamente bien escrito.

"La tumba de Tolstói es la más despojada y la más simple y la más bella tumba que he visto en mi vida. Ni una cruz, ni un epitafio, ni una letra, ni una fecha. Un montículo de tierra cubierto por hojas de pino verde, y arriba el sonido del viento entre las ramas de los árboles. Me dieron ganas de estar muerto".

No se si reír o llorar

Hoy salió un titular en la versión on-line del periódico El Tiempo con este enunciado "Roban tres dientes de oro a una anciana en clínica de Ibagué" y no se si llorar o cagarme de la risa.

Llorar porque como tal, el suceso es absurdo. Una viejita de 85 años, en un servicio de Cuidado Intensivo en una clínica, posiblemente inconciente, o sedada. ¿Los dientes hacían parte de su dentadura natural? ¿eran postizos?.... esperemos que haya sido la segunda. No me imagino el cuadro: el o la ladrona echado encima de la viejta incociente o sedada sacándole, destornilador en mano, las piezas dentales que orgullosa lucía desde hace más de 50 años.

Llorar porque ese es el estado de la salud en Colombia. En un servicio de Cuidado Intensivo donde sólo puede haber médicos y enfermeras, serían ellos los primeros sindicados. Y no se me haría raro cuando en mi país una carne con arepa vale más que una consulta médica.

Llorar porque todos vivimos confiados en los médicos, todos son la personificación de "la rectitud y el esfuerzo" para los colombianos. Mi abuela siempre se jactó de tener un hijo médico, por eso mandó a todas sus amigas a consulta particular. Doctor: "vengo de parte de su mamá para que me vea". Obviamente el médico debió cerrar su consultorio. De las buenas intenciones no vive nadie. El orgullo de las familas de antaño era tener un hijo médico.

Llorar porque "los médicos también se enferman"y tambien les da hambre, deben pagar las pensiones de las escuelas, las tarjetas de crédito, los gustos de las esposas, e.t.c. Los médicos también se quiebran. Aquella admirable profesión hoy es sinónimo de pobreza en mi país.

Pero es inevitable, también me produce risa. Risa porque esto sólo puede suceder en el país del Sagrado Corazón. Que a un cristiano, llámese médico, ingeniero, político, cuenta chistes...le de por sacarle las piezas dentales a una venerable anciana desvalida, con un guayo en el otro lado.... sólo puede suceder en Colombia.

Las noticias de mi país tienen un transfondo muy fuerte en lo social, lo político, lo económico... hay muchísimas que no son fáciles de manejar, pero es innegable que las noticias más bizarras del mundo se dan también en Colombia.

Es tan alto el grado de nuestra locura colectiva que tenemos los comportamientos más extraños. Hacemos cosas sin sentido, porque la costumbre nos ha hecho igualar en la escala de valores los asesinatos con motosierra, la extracción de piezas dentales de una anciana, el nacimiento de unos quintillizos o que la quitada de tetas de una protagonista de novela. Para nosotros todo es igual, no tenemos nada extraño de qué preocuparnos porque todo puede suceder. "Porque todo puede ser peor".

Lloro porque todo puede ser peor, porque vimimos en una nebulosa que no deja ver la realidad. Dice el dicho popular "vá pal cielo y va llorando", es esa nuesta nebulosa. Se truncaron los valores del ser humano. Aclaración: los valores inherentes al ser humano. No los religiosos ya que ella no es inherente al hombre.

La última aclaración: si yo fuera par el cielo... también iría llorando.

miércoles, 25 de abril de 2007

Lo que extraño y lo que añoro

Diez cosas que extraño:

Las montañas
El anochecer a las 6 pm
Los fríjoes cargamanto
De las palmas al batallón a pié
El nevado desde la facultad de Derecho
El estadio Palogrande
Ola
Carnales (tuzo y su perfección de la comida mexicana)
El crédito etílico del fla
Los chorizos de chipre



Diez cosas que añoro:

Fido, Pichi y yo tomando Ron Viejo de Caldas (el exeso de alcohol es beneficioso para la amistad)
Juan Sebastian Bar
Las hamburguesas del Peludo
Bandeja paisa
La Dorada
Leito
Guerrero, el gordo, Catalina y Edgar
El olor a Jazmín al atardecer de la Dorada
El Festival de Jazz de Manizales
Las direcciones por números y no por nombres: es mucho más fácil: carrera 23 # 57-18 a Juárez 317, entre calles Constitución y República!!!!!

Una y mil veces regresaré

Muchas veces me pregunto, y se me pregunta... por qué querer volver al lugar que adopté por mi pueblo??? creo que es una cuestión de gratitud.

Y no es como lo han querido ver algunos, que vivo en el pasado o que quiero morir alcoholizado... que me atropellan los recuerdos: no vivo atrás (si quiero morir borracho) y si me atropellan los recuerdos, pero los buenos, y es lo que más me gusta.

Dejarme llevar por ellos es pasar de nuevo por el corazón los personajes que han forjado mi historia.

Me gustaría regresar porque fue una de las grandes temporadas de mi vida. Me gustaría regresar porque todavía tengo buenos amigos allá. Quiero ir a despedirme de un amigo y a decirle que descanse, que se tome el tiempo que necesite, al fin y al cabo, ahora es suyo. Regresaría porque algo bueno tiene que tener. REGRESARÍA PARA CONTAR SUS HISTORIAS.

La verdad es que regresaría una y mil veces, hoy quiero volver, pero a hacer algo bueno por ese lugar, para ayudarlo a crecer, para regresarle algo de lo mucho que me dio: alegría, esperanza, tranquilidad (que ahora me falta).

Quiero regresar a contar historias. Empezaría por contar la de tres amigos que se conocieron allá.

Luego contaría que lo que más siento por aquel lugar es gratitud.